
El filósofo surcoreano, Byung-Chul Han plantea que el exceso de positividad convierte al ser humano en esclavo de sí mismo, pues la autoexigencia y la búsqueda constante de rendimiento se han vuelto parte de la cotidianidad en la sociedad actual. Como resultado, surgen individuos agotados y deprimidos, afectados por el síndrome de boreout, una condición derivada del cansancio extremo y la insatisfacción personal.
“El exceso de positividad provoca un cansancio, una fatiga y un agotamiento”
Si bien comparto la posición de Han, considero que la solución no radica en rechazar por completo la positividad, sino en encontrar un equilibrio. Así como el exceso de optimismo puede generar agotamiento, el pesimismo también acarrea consecuencias negativas, como la depresión y la frustración. En definitiva, ambos extremos conducen al mismo estado de cansancio emocional y mental del que habla el filósofo en su libro “La Sociedad del Cansancio”.
La vida debe abordarse desde una perspectiva positiva, basada en la esperanza y en la definición de objetivos alcanzables, siempre alineados con nuestras capacidades y talentos. Sin embargo, es fundamental evitar caer en ilusiones o expectativas inalcanzables que solo conducen a la decepción. La clave está en el balance: un optimismo consciente y realista, que motive sin esclavizar, y que permita disfrutar del proceso sin caer en la autodestrucción por exceso de autoexigencia.